El labrador espera el fruto precioso de la tierra siendo paciente… Espera en las promesas del Señor y no te arrepentirás de esa decisión!… 👍💓😉

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“Confía callado en el Señor y espérale con paciencia: No te irrites a causa del que prospera en su camino, por el hombre que lleva a cabo sus intrigas” (Salmo 37:7).

¿Por qué parece que transcurre muy lento el tiempo que necesitas para alcanzar paz interior y sentirte libre?… Esto se debe a que necesitas paciencia, Dios sabe cuando te dará la respuesta a tus necesidades.

Así, también se expresaron algunos personajes de la Biblia, veamos los siguientes versículos bíblicos:

“Hasta cuando, Señor estarás mirando? Rescata mi alma de sus estragos, mi única vida de los leones”. (Salmo 35:17).

“Oh Dios, no estés lejos de mí, Dios mío, apresúrate a socorrerme, sean avergonzados y consumidos los enemigos de mi alma; sean cubiertos de afrenta y de ignominia los que procuran mi mal”. (Salmo 71:12,13).

No debes demandar a Dios la respuesta inmediata a tus necesidades. Debes aprender a esperar en Él. Dios es soberano y te prueba para fortalecerte mediante su palabra y para que aprendas a depender de él. Él desea transformar tu carácter, aspecto necesario para poder ser liberado.

El Señor tiene un tiempo para la bendición y respuesta a tus necesidades. No arranca Dios una atadura, ni hará una obra milagrosa hasta que no se haya dado la transformación paulatina de tus pensamientos e intenciones del corazón.

“Mirad como el labrador espera el fruto precioso de la tierra siendo paciente en ello hasta que recibe la lluvia temprana y la tardía”. (Santiago 5:7).

Si la respuesta de Dios fuera inmediata, debido a tu naturaleza pecaminosa, sería marchitado lo que Dios ha sembrado en tu ser. Dios sabe que es necesario el tiempo de espera que te obliga a clamar, a obedecer, a humillarte delante de su presencia, a morir a tu carne, o sea, a negarte a ti mismo. Esto hace posible que puedas vencer a tu propio enemigo que es tu yo ego-centrista y esclavo del pecado. Así en este tiempo de espera estás fortaleciendo lo que Dios está haciendo en tu vida durante tu prueba y aflicción. Paciencia, confianza en Dios y obediencia es lo que necesitas.

“Porque ciertamente hay un porvenir y tu esperanza no será frustrada” (Proverbios 23:18).

Cuando estés listo recibirás la respuesta que necesitas. Aprender a esperar en Dios es difícil pero hay que reposar en su sabiduría y fidelidad mientras Él hace La obra.

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora: tiempo para nacer y tiempo de morir; tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar y tiempo de sanar; tiempo de destruir y tiempo de construir; tiempo de llorar y tiempo de reír; tiempo de estar de duelo y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar y tiempo de dejar de abrazar; tiempo de buscar y tiempo de perder; tiempo de guardar y tiempo de arrojar; tiempo de romper y tiempo de coser; tiempo de callar y tiempo de hablar; tiempo de amar y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra y tiempo de paz.

¿Que provecho saca el que hace algo, de aquello en que se afana? He considerado la tarea que Dios ha dado a los hijos del hombre, para que se ocupen en ella. Todo lo hizo hermoso a su tiempo; también ha puesto eternidad en el corazón de ellos, de modo que el hombre no alcanza a comprender la obra que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin”. (Eclesiastés 3:1-11).

Tus equivocaciones, fallas decisiones inadecuadas y errores, Dios los conoce porque el tiempo de Él es eterno y el plan perfecto para tu vida que no lo improvisa… El te enseña a través de tus errores. Él es omnipresente, Él está en tu ayer, en tu hoy, en tu mañana.

“Sé que todo lo que Dios hace será perpetuo; no hay nada que añadirle y no hay nada que quitarle; Dios ha obrado así, para que delante de Él teman los hombres. Lo que es, ya ha sido, y lo que será ya fue, y Dios busca lo que ha pasado”. (Eclesiastés 3:5). “Sabemos que los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito”. (Romanos 8:28).

Por lo tanto, debes seguir siempre hacia adelante no importa lo despacio que te parezca y las fallas que cometas. No importa lo que te digan tus voces interiores que se oponen a la victoria. No importa lo que te digan los que no creen en ti. Lo que importa es que tú crees en Dios y Él lo que dice lo cumple, porque Él es poderoso y fiel.

“Porque el Señor es bueno, para siempre es su misericordia y su fidelidad por todas las generaciones”. (Salmo 100:5).

Para aplicarlo en tu vida: Sé que una gran lucha requiere paciencia. La dosis que necesito es solo para este día. Yo entonces diré: “Se que Él está haciendo la obra en mí, yo puedo confiar. No camino lento ni demasiado rápido. Camino con paciencia, un paso a la vez. Si caigo, la fuerza de su amor y poder me levantará. Y si vuelvo a caer,.. ¡No me doy por vencido! Y me vuelvo a levantar porque yo creo en Él. Sigo solo hacia adelante, con paciencia, con el rostro hacia arriba, mirando hacia su luz, porque sé que tengo la victoria. Sé que para siempre es su misericordia y fidelidad en mi vida. Con su gracia, tengo paciencia para esperar en su tiempo y su respuesta. (Fuente: Grupo de oración Renovación Carismática Católica) 👍💓🙏✌😊💖🌞

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